EL CORAZON DE UN INTERCESOR

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¿Cómo ha de ser el corazón de un intercesor? Es muy simple la respuesta por lo que he vivido en este servicio: es tener el corazón del Señor, un corazón dedicado a tener comunión e intimidad con Dios todos los días, en todo momento, caminando con pasión por las necesidades de nuestro prójimo; como lo manifesté una vez en Buenaventura, Colombia en un Congreso de Intercesores cuando se me hizo la pregunta: ¿Qué es un intercesor?

Les contesté con sabiduría de Dios: “Un intercesor es un hombre o mujer que anda en busca de malas noticias, para que Dios haga milagros y maravillas a favor de ellos”, y les agregaba a los participantes: “es el caso de Nehemías, que les preguntó por la situación de Jerusalén, y le contestaron que “…estaban en gran mal y afrenta, y el muro de Jerusalén derribado, y sus puertas quemadas a fuego.”

Cuando Nehemías oyó esto, “se sentó y lloró, e hizo duelo por algunos días, ayunó y oró delante del Dios de los cielos. Y dijo: Te ruego, oh Jehová, Dios de los cielos, fuerte, grande y temible, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos, esté ahora atento tu oído y abierto tus ojos para oír la oración de tu siervo, que hago ahora delante de ti día y noche por los hijos de Israel sus siervos, y confieso los pecados de los hijos de Israel que hemos cometido contra ti; sí, yo y la casa de mi padre hemos pecado…”.

En aquellos días que leí esta porción del libro de Nehemías, les decía a los participantes, tuve la luz del Señor en los siguientes puntos relevantes de este pasaje:

1. Un intercesor busca e indaga la situación que están viviendo sus hermanos, la pregunta que hizo él es reveladora: “…y les pregunté por los judíos…”, en verdad es un buscador de malas noticias para ponerse a endechar, orar por la situación de afrenta que viven sus hermanos.

2. Cuando el oyó estas palabras, tuvo un corazón de compasión y de solidaridad por sus hermanos en afrenta, lloró por ellos e invocó al Dios de los cielos por ellos; se puso en la brecha para hacer vallado por ellos, y rogó por días, ayunó, y perseveró en su petitoria.

3. Es de notar que él, Nehemías, comenzó solo a interceder por la situación; basta que un hombre o una mujer decida ponerse con un corazón como el de Cristo, un corazón intercesor por los demás.

4. Se incluyo en el pecado de su pueblo, pidió perdón por su maldad, reconoció que no habían guardado los mandamientos, estatutos y preceptos, es el acto del intercesor al comenzar a gemir en su oración intercesora.

5. El clama con vehemencia a su favor: “Ellos, pues, son tus siervos y tu pueblo, los cuales redimiste con tu gran poder y con tu mano poderosa”.

Hoy decimos de igual manera: “Padre, ellos son tus hijos, redimidos por la sangre de tu hijo Jesús, te ruego, Oh Padre, Padre Nuestro, amado Padre, esté atento tu oído a la oración de tu siervo, y a la oración de tus siervos, quienes te reverenciamos, porque eres Santo, Santo, Santo; y eres fiel y veraz, y Todopoderoso, y te damos gracias porque hoy concedes la gracia a favor de …que padece de cáncer, haz un milagro a su favor, para tu honra y poder, gracias Padre mío, porque sé que has escuchado mi oración a favor de mis hermanos, gracias en el nombre de Jesús.”

¿Qué he aprendido en estos años de oración e intercesión?

Si dejamos que nuestro corazón de carne, sea un corazón de misericordia, de compasión, de solidaridad, como el de Jesús; por medio de la constante y perseverante comunión e intimidad en estar con Él, recibiremos su gracia y bendición sobrenatural, yo no soy el mismo del hombre de noviembre de 1996 que recibí su visión, en constante comunión he ido adquiriendo ese amor de Dios sin condición, que me inquieta por la situación de hermanos en Cuba, en China, en Moscú, en Colombia, etc., es por gracia, si andamos y tenemos tertulias diarias y en la noche con nuestro amado Padre y el Señor Jesús, la amada persona del Espíritu Santo derramará un corazón conforme a Jesús.

¡Como crecemos en el espíritu al estar en su presencia todos los días!. Si la palabra dice que si andamos con malos, aprenderemos sus malas costumbres; pero si estamos bajo la sombra del Altísimo, Él nos cubrirá con su manto de bendición y paz, y sobre todo vamos adquiriendo poco a poco su carácter y sus atributos morales, que nos dan vigor, visión, pasión, y comenzamos a cumplir con alegría sus mandatos, de anunciar las buenas nuevas y atender la obra social, mi corazón cada día está siendo transformado a un corazón que sufre, que alienta, que los apoya a ustedes en sus necesidades, por gracia, no es nuestro mérito, es obra del Señor y de su Espíritu.

APLICACIÓN:

Dios desea que seamos felices, que podamos comunicarnos y conocernos hasta lo más íntimo de nosotros, de tal manera que podamos disfrutar de una vida completamente unida y productiva. Procuremos oír y poner por obra lo que él desea para nosotros.

Hno. Raúl García Castro

HOMBRES EN LA BRECHA INTERNACIONAL

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