LA LLAVE

LA LLAVE DE ABRAHAM

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PARA QUE LAS PRUEBAS DE LA VIDA

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ISRAEL TIERRA SAGRADA DE REVELACION PROFETICA

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NO HABLE MAL DE LA GENTE

HABLANDO

NO HABLE MAL DE LA GENTE

Lucas 6:37 No juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados.

El 20 de junio de 2008 tuve un sueño con una familia que conocía, eran creyentes. La mamá estaba con sus hijos y yo estaba junto a ellos, e inmediatamente levanto mis ojos y veo el cielo y le digo:

Señora, ¿por qué usted vive amargada hablando mal de la gente?, ¿por qué usted no disfruta de la grandeza de Dios, en vez de estar mirando a los demás? vea a Dios, vea el cielo, vea la tierra como es, pequeñita en medio del universo y usted desgasta su vida hablando mal de los demás. Fin del sueño.

Este sueño trae mucha enseñanza a nuestras vidas, a la suya y a la mía, porque los seres humanos somos dados a mirar la paja que está en el ojo de nuestro hermano, y no miramos la viga que está en nuestro propio ojo.

Cuando hablamos mal de los demás, estamos proyectando lo que realmente hay en nuestro interior. Sacamos por nuestras palabras la necedad de nuestro corazón orgulloso o resentido o sacamos la necesidad que tenemos de ser amados, perdonados, aceptados.

Así le sucedió a Zaqueo, un pequeño hombre recaudador de impuestos a quien todo el  mundo rechazaba porque era ladrón asociado con los soldados romanos, pero cuando el Mesías Yeshua lo vio subido en un árbol, le miró y le dijo que quería ir a su casa. Zaqueo impactado por sus palabras, bajo rápido del árbol y fueron a su casa, y todos comenzaron a criticar al Mesías, diciendo que había ido a quedarse en casa de un hombre pecador. (Lucas 19)

Una vez allí, el Mesías no le habló mal de lo que estaba haciendo, no lo criticó delante de la gente, no le dijo: tu eres un ladrón, sino que lo aceptó tal y como era, y el corazón de Zaqueo fue tocado allí por el amor y la aceptación del Mesías, y Zaqueo se inclinó al arrepentimiento y digo: “Señor: la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he robado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado”, eso es arrepentimiento.

Se imagina usted si el Señor hubiera llegado a decirle a Zaqueo: tu eres un miserable ladrón, mereces lo peor en tu vida, todos te odian.

A dónde quedaría la vida de ese pecador, pero el Señor no actuaba así, el no juzgaba la condición de pecado de nadie, recordemos que le dijo a la mujer adultera: “ni yo te condeno, vete y no peques más”.

El Mesías Yeshua usaba palabras de amor para restaurar a los pecadores, los levantaba cuando estaban caídos, los alentaba cuando no tenían esperanza, los amaba a pesar de todo, sanaba al que estaba enfermo.

Hoy levantemos nuestros ojos y miremos el cielo y pensemos cuan pequeña es la tierra en medio del universo, y demos gracias al Padre por su amor, y no nos desgastemos hablando mal de los demás y si lo hemos hecho, pidamos perdón ahora mismo al Señor y nunca más volvamos a hacerlo.

Pastor Ricardo Chaparro

Ministerio Internacional En Su Presencia

Naples Fl USA